miércoles, 30 de junio de 2010

TECNICAS DE MOTIVACION


La motivación consiste en el acto de animar a los trabajadores, con el fin de que tengan un mejor desempeño en el cumplimiento de los objetivos.


A través de la motivación, logramos un mejor desempeño, una mayor productividad, mayor eficiencia, creatividad, responsabilidad y un mayor compromiso por parte de los trabajadores.
Pero sobre todo, logramos trabajadores motivados y satisfechos, capaces de contagiar dicha motivación y satisfacción al cliente, es decir, capaces de ofrecer por iniciativa propia un buen servicio o atención al cliente.


Veamos a continuación algunas técnicas o métodos que podemos utilizar para motivar a nuestros trabajadores:


Brindarles oportunidades de desarrollo y autorrealización
Consiste en brindarles oportunidades o posibilidades de autorrealización, logro, crecimiento, desarrollo profesional y personal.


Para ello podemos delegarles mayor autoridad, otorgarles mayores responsabilidades, mayor poder de decisión, mayores facultades, mayor autonomía, nuevos retos, nuevas funciones, nuevas oportunidades para que expresen su creatividad, etc.


Darles reconocimiento por sus logros
Una técnica de motivación consiste en reconocer sus buenos desempeños, objetivos, resultados o logros obtenidos.


Para ello podemos recompensar económicamente sus buenos desempeños, elogiarlos por el trabajo realizado, o darles reconocimiento ante sus compañeros, por ejemplo, a través de una ceremonia en donde se premie a los empleados que mejor desempeño hayan tenido en un periodo de tiempo.


Mostrar interés por ellos
Consiste en mostrar interés por sus acciones, logros o problemas; no sólo por lo que suceda dentro del ámbito de la empresa, sino también, por lo que pueda suceder en su vida personal.
Para ello podemos preguntarles y aconsejarlos sobre sus problemas personales, apoyarlos en sus metas personales o de desarrollo, por ejemplo, dándoles tiempo y permiso para que lleven estudios, o incluso financiar parte de éstos.


Hacer que se sientan comprometidos con la empresa
Otra forma de motivar a un trabajador, es hacer que éste se sienta comprometido e identificado con la empresa.


Para ello debemos hacer que se sienta a gusto trabajando en nuestra empresa, y que sienta que es parte fundamental en el desarrollo de ésta; podemos, por ejemplo, otorgarles mayores responsabilidades, brindarles mayores facultades, mayor autonomía, limitar la supervisión, apoyarlos en sus metas personales.


Hacerlos sentir útiles y considerados
Otra forma de motivación es hacer que el trabajador se sienta útil, considerado y que sienta que es importante y tomado en cuenta por la empresa.


Para ello debemos otorgarles una mayor participación, por ejemplo, permitiendo que expresen sus ideas u opiniones, incentivando a que nos den sus sugerencias, por ejemplo, a través de encuestas, que además de hacerlos sentir útiles y considerados, podemos obtener sugerencias valiosas para el negocio.


Darles variedad
Consiste en evitar que los empleados caigan en la rutina de tener que cumplir siempre las mismas funciones o realizar siempre las mismas tareas.


Para ello podemos rotarlos de puestos, darles nuevas funciones, aumentar las tareas requeridas para su puesto, etc.


Darles la oportunidad de relacionarse con sus compañeros
Otra forma de motivar, consiste en brindarles a los trabajadores posibilidades y oportunidades de que tengan una mayor relación con sus compañeros.


Para ello podemos crear grupos o equipos de trabajo (que además les darán identidad y un sentido de pertenencia), organizar actividades, eventos o reuniones sociales.


Darle buenas condiciones de trabajo
Consiste en procurar que el trabajador tenga buenas condiciones laborales.
Por ejemplo, que cuente con un buen sueldo, con seguros y con todos los beneficios que obliga la ley.


Ofrecerles un buen clima de trabajo
Consiste en crear un clima de trabajo en donde los trabajadores se sientan a gusto, bien tratados y con las comodidades necesarias.

Para ello debemos contar con una buena infraestructura, instalaciones amplias, baños limpios, sillas cómodas, ventilación adecuada, y demás comodidades.

Usar metas y objetivos
Una estrategia de motivación es la de ponerles metas u objetivos a los trabajadores.
Pero para que esta técnica de resultado, debemos asegurarnos de que las metas se perciban como desafiantes, pero alcanzables. Debemos asegurarnos de que los empleados aceptarán las metas y se comprometerán con ellas.


Las metas específicas incrementan el desempeño, y las metas difíciles, cuando son aceptadas, dan como resultado un mayor desempeño, que con las metas fáciles.



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RECOMENDACIONES SOBRE EL USO DE LA MOTIVACION


Veamos a continuación algunos consejos o recomendaciones relacionadas al uso de la motivación en nuestros trabajadores.


Motivar de acuerdo al trabajador
Al momento de motivar a un trabajador, debemos tener en cuenta de que las personas son diferentes, y que una tecnica o forma de motivar que de buenos resultados en un determinado trabajador, no necesariamente significa que vaya a dar buenos resultados en otro.


Por lo que antes de decidirnos por cuál método usar para motivar, debemos conocer bien a cada uno de nuestros trabajadores, descifrar cuáles son sus necesidades, motivaciones, gustos, preferencias, objetivos o metas personales y, en base a ello, determinar los métodos o formas de motivación más indicadas para usar.


No olvidar el dinero
La forma más común de motivar a los trabajadores sigue siendo el dinero, siempre debemos tenerlo en consideración como una buena fuente de motivación.


Debemos tener en cuenta al dinero como forma de motivación, no sólo al momento de determinar la remuneración a pagarles (la cual debe ser la más justa posible, de acuerdo a sus conocimientos, habilidades, y desempeños), sino también, podemos, por ejemplo, crear concursos en donde las recompensas sean dinerarias, premiar a los trabajadores que mejor desempeño hayan tenido, incentivar los asensos, etc.


Ser equitativos
Al momento de determinar la remuneración de un trabajador, debemos procurar una equidad interna, es decir, procurar que no existe una marcada diferencia entre los sueldos o salarios de un trabajador con los de sus demás compañeros.


Y, a la vez, buscar también una equidad externa, es decir, procurar que no exista una marcada diferencia entre los sueldos o salarios de nuestros trabajadores en comparación con los de los trabajadores de la competencia.


Igualmente, al momento de reconocer sus desempeños, logros u objetivos alcanzados, también tenemos que ser equitativos, y dar reconocimiento o recompensas justas, de acuerdo a los desempeños o resultados obtenidos.


Un trabajador suele comparar sus aportaciones y los resultados de su trabajo con los de los otros trabajadores, y si piensa que hay una recompensa inequitativa, puede generarse en él descontento, insatisfacción, menor producción, e incluso, puede optar por dejar la empresa.


Motivar para lograr un buen servicio al cliente
Hoy en día, debido al alto número de competidores, e igualdad en la calidad y precios de los productos, la clave de éxito está en ofrecer un excelente servicio o atención al cliente.
Y la mejor forma de lograr ello, es teniendo motivados a nuestros trabajadores.


Un trabajador motivado y satisfecho no sólo logrará una mayor producción o productividad en su trabajo, sino que también contagiará su motivación y satisfacción a los clientes, ofreciéndoles un buen servicio o atención, por iniciativa propia.

No hay clientes satisfechos sin empleados satisfechos.


Reconocer o recompensar de acuerdo al desempeño
Una buena estrategia de motivación es la de reconocer, elogiar o recompensar los buenos desempeño, logros u objetivos alcanzados.


El comportamiento de las personas suele estar en función de las consecuencias que genera, por lo que al reconocer los buenos desempeños o resultados obtenidos, reforzaremos ese comportamiento en el trabajador, haciendo que se repita.


Y, por otro lado, los malos desempeños debemos también hacérselos notar, debemos hacerle saber al trabajador que está bien cometer errores, pero siempre y cuando se aprendan de éstos.


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TIPOS DE COMUNICACION EN UNA EMPRESA

La comunicacion juega un papel importante en toda empresa, una buena comunicación puede significar eficiencia, coordinación y organización, mientras que una mala comunicación puede dar origen a retrasos, malentendidos y conflictos internos.

Los tipos de comunicación dentro de una empresa básicamente son dos: la comunicación formal y la comunicación informal.


Veamos el concepto de cada uno de ellos, así como algunas recomendaciones sobre el tema:

Comunicación formal
Es la comunicación en donde el mensaje se origina en un integrante de un determinado nivel jerárquico y va dirigido a un integrante de un nivel jerárquico superior, de un nivel inferior, o de un mismo nivel; siguiendo canales establecidos formalmente por la empresa.


Esta comunicación suele utilizar medios tales como los murales, intercomunicadores, teléfonos, Internet, circulares, memorandos, cartas, publicaciones, informes, reportes, reuniones, charlas, eventos, etc.


Comunicación informal
Es la comunicación en donde el mensaje circula entre los integrantes de la empresa sin conocer con precisión el origen de éste, y sin seguir canales establecidos formalmente por la empresa.
Un ejemplo de este tipo de comunicación es el “rumor”, el cual corre de persona a persona, y aunque nadie se responsabiliza de su veracidad, se toma como una verdad.


El rumor puede ser negativo para la empresa si es que crea un ambiente de tensión, expectativa y desasosiego entre el personal.


Por ejemplo, cuando se hacen cambios en el personal, y surge el rumor de que podría haber despidos masivos, haciendo que todos se sientan preocupados por su futuro, creándose un clima de tensión.


La forma de evitar los efectos negativos de la comunicación informal, es aumentando la calidad de la comunicación formal, por ejemplo, haciendo que ésta última llegue cuando sea necesaria y en el momento oportuno.


Por ejemplo, en el caso anterior, la forma de evitar el rumor de un posible despido masivo, hubieses sido comunicando oportunamente las razones o motivos de los cambios en el personal.
Otra forma de hacer frente a la comunicación informal, es evitando que la comunicación formal sea tan autoritaria, al punto de no dejar cabida para la participación y las propuestas del personal.


Sin embargo, en ocasiones la comunicación informal puede resultar beneficiosa para la empresa, por ejemplo, cuando logramos complementarla con la comunicación formal, permitiendo que el mensaje que queremos enviar, fluya más rápido por la empresa (algo que permite en mayor medida la comunicación informal) logrando, de ese modo, una comunicación formal más eficaz.


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GESTION DE RECURSOS HUMANOS EN TIEMPO DE CRISIS


Veamos a continuación 3 consejos relacionados con la gestión de los recursos humanos en tiempos de crisis.


1. Evitar la reducción de personal
La reducción del personal suele ser lo primero que hacen las empresas para afrontar la crisis; sin embargo, esta medida, debería ser la última en tomar.


El reducir trabajadores puede ser una solución a corto plazo, pero a la larga termina por afectar la productividad de la empresa, y generando un gran costo debido a la búsqueda, selección y capacitación de nuevo personal que se tenga que contratar una vez mejorada la situación.
Antes de reducir el personal, es recomendable tomar otras medidas tales como, por ejemplo, reducir las horas de trabajo, reducir jornadas laborales, reducir salarios, reducir costos de producción, reducir gastos administrativos; e incluso, aprovechar las oportunidades de negocio que se puedan presentar como producto de la crisis.


2. Liderazgo basado en la comunicación
En tiempos de crisis es en donde se deben mejorar las habilidades del liderazgo.
A través de un buen liderazgo se debe mantener motivados a los trabajadores, evitar posibles problemas o disputas que puedan surgir, y sobre todo mantener una buena comunicación con ellos.


Se debe mantener una permanente comunicación con los trabajadores, evitando así la incertidumbre y los rumores o especulaciones que puedan surgir, y que puedan generar un clima laboral desfavorable y, por tanto, una disminución de la productividad.


La comunicación debe ser formal, preferiblemente dada a través de los jefes o supervisores, quienes deben informar a sus subordinados todo lo que pueda servir para mantener un buen clima laboral, y despejar cualquier duda que pueda surgir en los trabajadores.


3. Sincerarse con los trabajadores
Una buena comunicación implica ser sinceros con los trabajadores, e informarles cómo está afectando la crisis a la empresa.


Los trabajadores saben que la crisis afecta a todos, y si pretendemos ocultar que a nosotros también nos afecta, crearemos la duda, la cual llevará a la incertidumbre, la cual llevará a un temor por un posible despido, y finalmente a un ambiente tenso y a una disminución en la productividad. Solo sincerándonos con los trabajadores, podemos generar un mejor clima laboral.
En caso de que sea necesaria la reducción de horas de trabajo o salarios, debemos comunicarle al trabajador las razones de ello, y tratar de llegar a algún acuerdo con él. Debemos hacerle entender que las medidas a tomar serán una forma de salir de la crisis, y tener en cuenta que muchos trabajadores estarán dispuestos a hacer algunas concesiones con tal de no perder sus empleos.


En caso de una reducción del personal, igualmente debemos comunicar las razones de ello, tanto a los trabajadores que serán desvinculados como a los que todavía seguirán con nosotros. A éstos últimos debemos comunicarle que la empresa se vio obligada a tomar la decisión de reducir determinado personal, pero que sigue pidiendo la colaboración de todos los demás. Solo así se podrán evitar suspicacias o rumores que lleven a un clima tenso que podría afectar la productividad de la empresa.


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COMO MEJORAR EL DESEMPEÑO DEL PERSONAL


Veamos a continuación algunos consejos que nos permitirán mejorar el desempeño del personal de nuestro negocio o empresa:

Hacerles saber qué se espera de ellos
Mientras mejor entiendan nuestros trabajadores qué es lo que se espera de ellos, mejor se desempeñarán en sus labores.

Debemos hacerles tener en bien en claro cuáles son sus funciones o tareas específicas, cuáles son los procedimientos que deben seguir, cuáles son las políticas que deben respetar, qué es aquello que pueden hacer, y aquello que no pueden hacer, cuáles son los objetivos que deben cumplir, cuáles son las cualidades que deben tener (honestidad, diligencia, puntualidad, capacidad para trabajar en equipo, etc.), etc.

Para hacerles saber qué es lo que se espera de ellos, podemos entregarles documentos, tales como reglamentos, manuales o procedimientos, con información sobre lo que deben y no deben hacer. Mientras más claros y específicos seamos al redactar estos documentos, mejores resultados tendremos.

Hacerles saber lo que se espera de ellos, también implica hacerles saber cuáles serían las consecuencias de un mal desempeño, ya sea un descuido en sus labores, una falta a las normas de la empresa, una violación de los valores, etc.

Hacerles saber qué pueden esperar de nosotros
A nuestros trabajadores debemos dejarles bien en claro qué es lo que esperamos de ellos, pero también debemos dejarles bien en claro qué es lo que ellos pueden esperar de nosotros a cambio.
Nuestro personal debe saber muy bien cómo es que se puede comunicar con nosotros, cómo nos puede hacer llegar sus consultas o sugerencias. Nuestros trabajadores deben tener bien en claro cuánto y cuándo se le paga, cómo es que pueden hacerse acreedores de bonos, cómo pueden obtener aumentos o ascensos, etc.

Tratarlos con equidad
A nuestros trabajadores debemos tratarlos con equidad y justicia, ya sea al momento de determinar su remuneración (la cual debe ser equitativa con los sueldos de sus compañeros, y con los de los trabajadores de la competencia), al momento de reconocer o recompensar sus desempeños o resultados obtenidos, al momento de incentivarlos o motivarlos, al momento de castigarlos, al momento de establecer políticas o reglamentos, o, simplemente, al momento de relacionarnos con ellos.

Tratar a nuestro personal con equidad evita que éste se pueda sentir injustamente tratado, y que se genere el descontento y, por tanto, una disminución en la productividad y la eficiencia.

Dar el ejemplo
Para lograr un buen desempeño en nuestro personal, nosotros debemos dar el ejemplo.

Nuestro personal nunca se desempeñará como queremos, si no ven ello reflejado en nuestra conducta de todos los días.

Las normas, reglas o políticas sobre lo que se puede o no hacer, se deben aplicar para todos por igual, incluyendo a nosotros.

Si le prohibimos hacer algo a nuestros trabajadores, y de pronto nos ven haciendo lo contrario, no sólo dejarán de hacernos caso, sino que poco a poco nos irán perdiendo el respeto como autoridad y como líderes.

Debemos dar buenos ejemplos, de modo que los trabajadores nos sigan, y evitar dar malos ejemplos, de modo que evitemos que los imiten.

Retroalimentación
Hacer una retroalimentación consiste en evaluar el desempeño del personal, señalar sus faltas, errores o bajo rendimiento, y proponer mejoras y soluciones.

Para ello podemos establecer reuniones periódicas con cada trabajador, en donde evaluemos junto con él, su desempeño laboral, comparando su real desempeño con el esperado y, en caso de no haber cumplido las expectativas, hacerle notar sus faltas o bajo rendimiento, y señalarle en qué aspectos debe mejorar.

Esta evaluación del desempeño, nos permite lograr que el trabajador sea consciente de que le hacemos un seguimiento constantemente, nos permite hacerle notar sus faltas o errores, y nos permite motivarlo para que los superen.

Motivarlos
Y, por último, la forma más común de mejorar el desempeño del personal, es motivándolo constantemente.


Para ello podemos utilizar diferentes técnicas de motivación, tales como delegarles a nuestros trabajadores una mayor autoridad, darles mayores responsabilidades, otorgarles nuevas funciones, elogiar o recompensar sus logros obtenidos, brindarles buenas condiciones de trabajo, ofrecerles un buen clima laboral, y asignarles una buena remuneración, que vaya de acuerdo a la real capacidad y recursos del trabajador.


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